Candela's Goodnight

Monday, March 19, 2007

tempestad y calma



Cuando siento que se agota la cordura, corro en patines cuesta abajo hasta tu escondite anclado junto al río Culebra, aquel sitio que se estrella en el horizonte con una muralla verde tan alta que acaricia la luna llena, ese refugio que posees bien lejos del caos citadino y a donde nadie va (incluso Yo) si tú no lo deseas...

Vagando por tu almohada, mientras la lluvia acaricia el zinc; curioseando por los estantes, mientras los grillos tocan su melodía; ojeando por la malla de la hamaca, mientras las luciérnagas tililan en el balcón; caminando por el maizal, mientras los recuerdos brincan desde mi infancia; sanando por contacto, mientras la realidad prueba que el tiempo todo calma incluso la tempestad y la calma...

Me he pasado las últimas tres noches y dos días espantando la niebla de mis orillas, cuestionando las razones de este estado absurdo que me tienta a no levantarme de la cama para continuar otro día sin sentido, comprendiendo que hay daños que me enseñan a crecer...

Durante estas últimas tres noches y dos días te has pasado diciendo: "no esperes de mi cojudeses cariñosas, no creas que porque te quiero te voy a solapar boberías, piensas que te voy a justificar una cobardía porque eres mi sobrina, jamás!". Sabes perfectamente que estoy cerrando mis ojos a voluntad para no enfrentar una debilidad que aún me niego a superar... esa sinceridad corrosiva que tienes entre los dientes, me ha enseñado que las respuestas están en mi y las medidas para correguir esos altibajos emocionales las encuentro en mi propio cuerpo, sin endosarle culpas a nadie más que a mi!

Siempre me ha intrigado tu conocimiento extremo de mis miedos, cómo puedes conocer las respuestas de mis preguntas antes de liberarlas por mi boca, cómo te basta una de mis miradas para saber que pretendo estar en equilibrio, cuando en mi mente se desata una tormenta perfecta... pero lo que más me asombra es que pese a ser una mujer aún caminas en silencio hasta mi cama para cuidar mi sueño, Yo puedo dar fe del cálido afecto que escondes tras ese aspecto de piedra volcánica que te mantiene distante, aún puedo sentir tus manos acariciando mi cabeza, todavía tu beso cosquillea en mi mejilla, aún tu sombra alisando el mosquitero se refleja en mis ojos; se siente bien ser tu niña linda...

(me enseñaste a entender la voz del cerro, me enseñaste a no llorar, me enseñaste a reconocer el mensaje del río, me enseñaste la lengua de las serpientes, me enseñaste a esconderme entre el maíz, me enseñaste a buscarme y no perderme, me enseñaste a caminar entre la niebla, me enseñaste a respirar del mar, me enseñaste a pintar el aire, me enseñaste a conjugarme en fuego, me enseñaste a ver en la oscuridad, me enseñaste muchas cosas que recuerdo cuando creo que olvido... me enseñaste a hablar en silencio, me enseñaste a vivir sin miedo!)

Todavía te preocupas si la rudeza de tus argumentos hieren esa sensibilidad extrema que poseo? Te buscaría cuando quiero llorar, te enfrentaría cuando siento que estoy fallando, te permitiría ver mis emociones desnudas, te demostraría todas las debilidades que aún no puedo vencer... Sólo contesta esto: quiénes me lanzaron desde lo alto de un árbol de mango para enseñarme a caer de pie? Sólo resuelve esto: quiénes me dieron las llaves para abrir la celda en donde pretendían encerrarme? Sólo completa esto: quienes me mostraron como voltear y esquivar los cuchillos de la envidia? Sólo respóndete esto: quiénes fueron los maestros que con tosca caligrafía me escribieron en la frente que ser linda es una opción, pero pensar una obligación?

Me he dedicado las últimas tres noches y dos días a aclimatarme al calor de este invierno dónde me he condenado, porque aunque su silueta de hombre ya no visite mi cama aún continúa ardiendo en mi mente... eso también lo has leído en mis ojos sin que yo te halla mencionado un punto y coma, pues me delata una sonrisa silente al rozar la media noche... siento tu curiosidad insatisfecha en el aire, tus celos paternos revueltos, tu amor exclusivo que se niega a compartirme con alguien que no lleve tu sangre entre sus venas, pero callas porque sabes más que muchos y eso es suficiente por el momento...

Son tres noches y dos días... buscando la paz, subjetivizando la tranquilidad mental que debo lograr... comprendiendo que hay daños que me enseñan a crecer...

Son tres noches y dos días que me he pasado jugando con Calentado, el perro que todos llaman Tito, leyendo unos libros utópicos que aún se mantienen vigentes, nutriéndome de esa energía que posees para enfrentar la vida sin excusas, incrementando mi armadura para no sucumbir en la lucha, entrenándome para no bajar la guardia ante ninguna tentación, descubriendo que soy para ti un orgullo y una debilidad que te empeñas en ocultar...
posted by María Candela at 9:59 AM

1 Comments:

Tu eres muy fuerte, no sucumbes ni bajas la guardia fácilmente.
Seguro tu armadura está bien puesta e incólume. Fresco.

Una caricia a Tito y un abrazo a tí.

11:32 PM  

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