Candela's Goodnight

Thursday, August 17, 2006

Entre salado y amargo...



Hoy, quizás es el día más largo y amargo de este año…

Me tocó colaborarle a mi mamá en un trámite para finiquitar la exhumación “de los restos mortales” de Ernesto: el hermanito de mi madre, el hijo querido de mi abuelo, el cachorro favorito de mi abuela, compañero de juegos de sus hermanos pequeños, el tío preferido de mis primos, mi compañero de travesuras, mi confidente más discreto…

Los restos mortales? Sí, así se han referido a él, durante el lapso que ha durado el trámite de traer su cadaver desde Quevedo hasta Guayaquil para que repose junto a mi abuela, según es el deseo de mi abuelo… Y esta expresión políticamente correcta ha resultado como un puñal en el corazón cada vez que la he escuchado repetir por el abogado, los empleados de la Junta de Beneficencia, la gente en particular. Lo se, lo que queda de quien vivo fue mi tío no es más que un conjunto de huesos, pero jamás me imagine lo duro que resultaría enfrentarme por segunda vez a la realidad de su partida.

Cuando lo vi en su caja, durante el velorio, espere ver abrir sus ojos, que riera con todos sus dientes, ese amargo momento resultaría ser una de sus bromas negras y perversas… quería con tantas ganas que me dijera: “viste tuve que morirme para que vinieras a visitarme al pueblo aniñada de buseta”. Pero nada de eso ocurrio me regrese a Guayaquil con el corazón roto, con un odio hacia la vida, completamente frustrada, un maldito infarto me lo quitó y no hubo medicina que me lo pudiera regresar.

Me había acostumbrado a su ausencia, me había hecho a la idea de su largo viaje. Hoy, han vuelto a mi mente las imágenes de su funeral, lo triste que vi a mi familia, el abandono permanente que sintieron sus hijos, mi estado de orfandad…

Me faltaba cancelar un permiso, no tenía los veinte dólares que me exigían, sin eso no podía seguir el trámite, mi mami no contestaba el celular, al final un señor me prestó el dinero, mientras llegaba Lucy con el mísero billete que hacía falta para completar el papeleo… Mi estado de orfandad este día es tan palpable e insoportable.

Mierda, no pude contener las lágrimas, hasta allí llegó mi apariencia de serenidad, la resignación que pretendo tener. No soy tan fuerte como aparento y aún me falta lo peor… sólo imaginar a la mamita llorando, repasando el entierro al que asistimos hace 8 años se me estrangula el alma.

El tiempo nos ha pasado la factura a todos…

Mi abuelo ya tiene su cabeza blanca, lo veo más pequeño, lo siento frágil, me conmueve cuando habla… Mi mamita cada día se me antoja más indefensa, ingenua, tierna y me provoca protegerla de todos, algunas veces quiero trompearme con el mundo porque con mi madre nadie se mete… Y eso en otros tiempos no me pasaba, era tan sencillo hacer de tripas corazón, decir no oigo no oigo soy de palo tengo orejas de pescado y mandar a mi familia tradicionalmente retrógrada para la mierda.

Ahora siento que no puedo dejarlos solos con sus tristezas, que la soledad es mejor compartida y aunque no pueda resolver sus problemas siempre es bueno ver una cara conocida, apoyarte en su silencio y sacar fuerzas para seguir adelante. Quizás ahora soy Yo, el adulto en mi familia y ellos los niños por quienes debo velar…
posted by María Candela at 2:47 PM

4 Comments:

En verdad siento lo de tu tio, cuando las personas a quienes queremos se nos van, son momentos de reflexión y de recuerdos, y los días van pasando cicatrizando unas heridas y abriendo otras... en fin
Saludos

5:22 PM  

no se que decir te dejo un espacio en blanco, dirá mucho más que mis palabras......................................................................................................................................
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Saludos

1:13 PM  

No solo se experimenta con la muerte cuando somos nosotros quienes estamos al borde de la vida. Cuando un ser nuestro, querido, de nuestros corazones, parte hacia otra vida, el sentimiento que nos apuñala es horrible. Vemos a la muerte cara a cara y le decimos en el fondo tantas cosas...
Para el resto de los seres pueden ser "restos mortales". Eso no importa. Lo importante es que para ti sea una eternidad de ejemplos y recuerdos.
Contigo Ma. Candela

9:01 AM  

A mi me pasa algo similar, antes mis padres me eran totalmente indiferentes, casi que un estorbo para mi libertina y desbocada vida, a raíz de una situación difícil que pase, se unieron de una manera incondicional a mi tan fuerte, que ahora solo pienso en ellos, realmente me preocupa lo que pueda pasar mas adelante cuando esten viejitos o enfermen.

3:30 PM  

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